Planes Comunales de Inversión en Infraestructura de Movilidad y Espacio Público

Fuente: Ediciones Especiales, El Mercurio. Miércoles 9 de octubre.

Por Sergio Baeriswyl Rada, Presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano.

En momentos en los cuales percibimos que el crecimiento de las ciudades no siempre se traduce en un mejoramiento de nuestra calidad de vida, la nueva Ley de Aportes al Espacio Público representa un importante avance.

A partir del 17 de noviembre del año 2020, todos los municipios del país deberán contar con “Planes Comunales de Inversión en Infraestructura de Movilidad y Espacio Público”. Se trata de un nuevo instrumento creado por la ley denominada “Aportes al Espacio Público” y que se promulgó para que todos los nuevos proyectos de crecimiento urbano por densificación contribuyan al mejoramiento del entorno urbano. La ley dice que esto podrá hacerse mediante la cesión de terrenos, o bien, mediante un aporte en dinero, que será recaudado por el municipio y podrá ser invertido solo cuando se cuente con un Plan de Inversiones.

En momentos en los cuales percibimos que el crecimiento de las ciudades no siempre se traduce en un mejoramiento de nuestra calidad de vida, esta nueva normativa representa un importante avance. En efecto, por primera vez los municipios contarán con un fondo proveniente de la inversión de los nuevos proyectos, que permitirá mitigar efectos adversos y financiar obras de infraestructura vial, pero, también, espacios públicos, veredas, arborización, pavimentos peatonales, iluminación, mobiliario urbano, entre otros.

El déficit en infraestructura urbana en las ciudades chilenas es grande. Por un lado, los datos publicados en abril de este año por el Sistema de Indicadores y Estándares de Desarrollo Urbano (Siedu), que elabora el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano en conjunto con el INE, mostraron la verdadera magnitud de este. Por ejemplo, en materia de áreas verdes, las ciudades chilenas deberán duplicar la superficie actualmente destinada a estos fines, si queremos que se aproximen a un estándar aceptable de 10 m²/hab.

Por otro lado, en materia de infraestructura, un estudio encargado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) el año 2016 a la Universidad Diego Portales y la consultora Atisba, estimó en 2.380 millones de dólares la inversión necesaria, solo para pavimentar veredas y calles que hoy no cuentan con esta infraestructura, y que en el caso de las veredas representa un déficit de 32% en las principales ciudades chilenas.

Ante este desafío surge la pregunta ¿quién? y ¿cómo financiar esta infraestructura?

La Ley de Aportes al Espacio Público ayudará a responder esta interrogante. Si bien, no será la solución para todos los municipios y tampoco para todos los problemas de infraestructura, ella permitirá crear un fondo, que adecuada y estratégicamente utilizado, financiará el mejoramiento de los espacios públicos. No está demás decir que los espacios públicos son la esencia del sentido social y colectivo de una ciudad, por lo cual su renovación y cuidado deben ser siempre nuestra prioridad.

Guía PIEP

La importancia de esta nueva ley y los impactos positivos que puede producir en el mejoramiento de las ciudades, motivó al Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, en conjunto con los ministerios de Transportes y de Vivienda y Urbanismo, a diseñar una guía metodología simplificada, para que todos los municipios del país puedan elaborar sus propios planes de inversiones —Planes Comunales de Inversiones en Infraestructura de Movilidad y Espacio Público (PIEP)—, y utilizar adecuadamente estos nuevos recursos.

La guía PIEP busca, en primer lugar, asegurar que todos los municipios puedan contar con este instrumento de inversión. En segundo lugar, busca optimizar el uso del nuevo fondo con un sentido estratégico, priorizando y asegurando un estándar mínimo de calidad para todas las ciudades del país.

La guía PIEP no es obligatoria, es un manual de ayuda, que sugiere una metodología adaptable a las características de cada comuna, por ejemplo considerando su tamaño, dinámica y roles. Ella define un procedimiento simplificado de elaboración que puede ser ejecutado por los propios equipos técnicos del municipio, sin necesidad de contratar estudios, para lo cual la mayoría de las comunas no cuenta con recursos.

Con todo, el principal gran objetivo es que el 17 de noviembre del próximo año sea el inicio de un nuevo modelo de financiamiento para las ciudades, que permita traducir el crecimiento de ellas en beneficios concretos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Fuente: El Mercurio

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